• MJ Mora-Rey

¡Qué mala suerte tengo!


¡Qué mala suerte tengo!

¡¡Que frase más habitual en nuestro vocabulario!!


Como siempre la percepción forma parte de esta aseveración. Dependerá de nuestro momento personal, de las circunstancias que nos hayan ocurrido recientemente o de nuestra forma de ser. Existen cientos de variables que harán que la misma circunstancia que alguien tilde de “mala suerte”, otro la describa de “incidencia” o “casualidad” o “simple aprendizaje”.


Muchos de nosotros nos hemos podido sentir en rachas de mala suerte e incluso como personas con mala suerte. Así que os voy a proponer cuatro herramientas para afrontar esos momentos en que “la mala suerte” la sentimos a nuestro lado y parece que no nos quiere abandonar. En esos momentos en que la emoción nos domina y el raciocinio pierde espacio para poder gestionar con sabiduría.


- El primero: #Relativizar. Cuando nos invade un sentimiento de que todo nos sale mal, relativicemos el “todo”. El todo suelen ser alguna o algunas cosas o situaciones coyunturales. Relativicemos los hechos que nos hacen sentir que tenemos mala suerte e incluyámoslos en el entorno de nuestra vida en su conjunto.


- El segundo: Extraigamos lo #positivo. Siempre, de toda circunstancia, aunque no lo creamos, hay aspectos positivos. #Aprendizaje, #autoconocimiento, #experiencias. No nos dejemos llevar por la #emoción de #tristeza o #rabia. Pensemos y analicemos qué podemos extraer como vivencia positiva de lo que sucede o ha sucedido.


- El tercero: es la vida. ¿Quién podría valorar la buena suerte si no existiera la mala suerte? ¿Cómo sabríamos que algo es maravilloso sino conociéramos lo que no es tan maravilloso? Tanto lo que vivimos como suerte como lo que vivimos como mala suerte, conforma esto que llamamos “vida”.


- El cuarto y último: lenguaje positivo. En cuanto nos pasa algo que no nos cuadra o nos descoloca nuestros planes, enseguida nos decimos frases negativas que no nos ayudan a afrontar la situación con, por lo menos, equilibrio. Nuestro cerebro en estas circunstancias necesita que le alimentemos con lenguaje positivo, lo que si habláramos del cuerpo sería igual que decir comida sana.


La percepción de la mala suerte es una circunstancia más de nuestra vida y hay que afrontarla. Prepárate para cuando aparezca.


MJ Mora-Rey | #Coaching

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